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Abrazo

19 abril, 2016 , In: En castellano, Relatos , With: No Comments
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El abrazo fue tan cálido como el hielo, apenas un susurro suave y tierno. Le transmitía paz, le transmitía descanso. Fue tan rápido y fugaz que duraría eternamente. Los pájaros cantaban alegres al ritmo de los violines mientras las flores parecían sonreír con la luz del sol.

El abrazo fue tan frío como el desierto, como un grito duro y áspero. Le transmitía inquietud, le transmitía tristeza. Tan largo y perpetuo que duró apenas un instante. Los pájaros cantaban afligidos al ritmo de los violines mientras las flores parecían llorar con las gotas del rocío.

El abrazo fue una opresión y una liberación, trajo reposo y trajo exaltación, causó tranquilidad y causó dolor. Las dualidades bailaban de la mano de ese abrazo porque, ¿cómo iba a ser sino el abrazo de la muerte?

Mientras unos se van, otros se quedan; y las sensaciones que transmite ese abrazo son distintas para quien lo recibe. Por desgracia, los demás, que observamos a distancia cómo la muerte estrecha a la vida, nos sentimos desgarrados y sin ánimos; pero no hay que olvidar que ese abrazo no es el final. El abrazo de la muerte supone la continuidad de la vida, la lucha, el esfuerzo y el seguir a delante. Y sí, también implica nostalgia.

 

En memoria de Eulalia

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